Santa Fe venció 3-0 a Cobresal y llegó a 7 puntos en la Libertadores

Mar 16 2016 03:18 am 0
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Jonathan Gómez venía dando pinceladas en Santa Fe. Convencía, pero de a poco. Le faltaba un partido victorioso en el que él fuera el héroe, el artífice, el hombre que encumbrara el triunfo para meterse en la retina de la afición. Pues le tocó este martes, y en Copa Libertadores, contra Cobresal de Chile. Hizo dos golazos en el triunfo 3-0. William Tesillo puso la cereza: el tercero. Ambos jugaron inspirados.

Los goles de Gómez fueron tan similares que revelaron su mayor virtud: su remate de media distancia. Parece que tiene un mortero en la pierna derecha. Patea con precisión, potencia, y sus disparos son rastreros, difíciles, inatajables.

Iban solo siete minutos. La pierna derecha de Gómez quizá hasta ahora entraba en calor. Pero cuando esa pelota obediente le quedó justica, en frente, merodeando el área en un rebote, el argentino no desaprovechó. Fue a su encuentro y la impactó con furia. La pelota trazó una línea veloz que solo tuvo freno en la red. El portero visitante acompañó la acción con un vuelo tardío. Gómez festejó con ira. Pateó una valla. Sin duda quería más.

El equipo cardenal mantuvo un dominio total. Buscó el otro gol. Seijas tuvo un potente remate que le desvió el portero. Rivas, veloz e intrépido, hizo estragos. Gómez, ya con la pierna caliente, esperaba otra oportunidad. Y Cobresal no reaccionaba. El descanso se acercaba.

Los chilenos tal vez ya pensaban en replantear la estrategia, sin contemplar que en la cancha un argentino buscaba la gloria. Santa Fe gestó el segundo. Tesillo, el defensor central, otro que estaba inspirado, por su convocatoria a la Selección Colombia, se vistió de asistente, con un pase atrás, sutil y oportuno, y Gómez otra vez fue al encuentro de su domesticada pelota. Volvió a impactarla con la misma fuerza, con la misma precisión; hubo el mismo vuelo impotente del portero. Lo único que varió fue la celebración de Gómez, más eufórica que rabiosa. La tarea, su tarea, sin duda, estaba hecha.

Santa Fe fue superior. Y en el segundo tiempo lo ratificó. Seijas mandó un remate a un vertical, Rivas probó y el portero visitante pasó más trabajos. Hasta que apareció Tesillo, que ya había hecho un pasegol y también quería la gloria. En un tiro de esquina saltó por encima de sus rivales, cabeceó abajo, al piso, la pelota rebotó y entró al arco. Fue el tercero, el definitivo.

Santa Fe le ganó los dos partidos a Cobresal y lo eliminó. Llegó a siete puntos. Si en Chile cobró vida, ahora, de la mano de Gómez y de Tesillo, revivió su mejor juego y lucha en la Copa.

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