1.700 hombres persiguen al ‘Clan Úsuga’ por todo Colombia

Abr 5 2016 03:33 pm 0
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soldados helicoptero

Con la misma contundencia y el mismo contingente de hombres que acabaron con los principales jefes de las Farc, ahora la Fuerza Pública busca aniquilar a la más peligrosa banda delincuencial: el ‘clan Úsuga’.

A los 1.200 hombres que conforman la Fuerza Conjunta que venía siguiéndole el rastro al máximo jefe de esa estructura criminal, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, y a sus lugartenientes, se sumarán ahora 500 más. Todos ellos ya están en el Urabá antioqueño, la zona de mayor influencia de la banda mafiosa que en menos de 20 días paralizó 40 municipios en 6 departamentos, asesinó a 9 uniformados y secuestró, por 12 horas, a 33 personas en el Bajo Cauca.

La estrategia contra ‘los Úsuga’ contempla además la intensificación de las labores de inteligencia, que permitirá la infiltración de la estructura armada a través de fuentes humanas y rastreo electrónico.

Para ejecutar esos operativos, se crearán bloques de búsqueda similares a los usados en los 90 para desarticular los carteles mafiosos de Medellín y de Cali.

El reforzamiento de la Fuerza Conjunta –integrada por Dijín, Policía Antinarcóticos, Ejército, Fuerza Aérea y la Armada– se suma al ofrecimiento que hace el Gobierno de 1.500 millones de pesos por información que conduzca al paradero de alias Otoniel y otros 500 millones por alias Gavilán y 150 millones más por alias el Negro Perea.

La idea es aprovechar la división interna de los líderes de la banda, ante un posible sometimiento a la justicia de Estados Unidos, que ofrece 5 millones de dólares por ‘Otoniel’, a quien consideran un criminal de alta peligrosidad para la región.

“Estamos seguros de que la estrategia dará resultados en pocas semanas porque, además, el apoyo que la banda tenía en las comunidades se ha disminuido gracias a la intervención de estamentos oficiales”, explicó una fuente de la Policía.

En efecto, tras la desmovilización de los grupos paramilitares, el ‘clan Úsuga’ copó sus espacios y extendió su poder, que ha aumentado en zonas de influencia de la guerrilla de las Farc, hoy en diálogos de paz con el gobierno Santos.

La ofensiva

A pesar del poder acumulado, el presidente Juan Manuel Santos dio a conocer este domingo los primeros resultados de la ofensiva contra esta banda mafiosa, que controla el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión en varias zonas del país.

“En las últimas 72 horas, la Policía ha capturado a 59 delincuentes de esta organización criminal, con el apoyo de la Fiscalía. Dentro de los capturados están sujetos de alta peligrosidad, como alias Aventura, alias Julio Gota a Gota, o alias Borja. Estos criminales ya no seguirán atemorizando a nuestros compatriotas”, aseguró Santos.

También hizo un llamado a los habitantes de las zonas afectadas por el paro armado para que, de la mano de las autoridades, retomen sus actividades y no se dejen amedrentar.

“Colombia no se ha doblegado nunca ante los violentos, ante los criminales.Seguiremos golpeando sus estructuras hasta que entiendan que no tienen más camino que someterse a la justicia colombiana”, puntualizó el mandatario.

De hecho, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, aseguró que el paro armado es una reacción a la presión de las autoridades contra esta estructura criminal.

Rastreo por internet

Y si bien las autoridades admiten que la banda tiene en sus filas a más de 3.000 hombres en armas que hacen presencia en 15 departamentos, la Policía asegura que la ola de terror que se desató el fin de semana para promover el paro armado fue producto de una manipulación de las redes sociales.

El director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, aseguró que esa fue el ‘arma’ usada para generar pánico en algunas regiones.

“En Montería colocaron mensajes y fotos por WhatsApp de hechos criminales que sucedieron años atrás en otros países como Brasil”, manifestó el general Nieto.

El alto oficial agregó que en desarrollo del trabajo que se viene haciendo en todo el país, para contrarrestar el accionar de estas estructuras ilegales, fueron capturadas varias personas. Entre ellas está la de un sujeto que venía incitando, a través de una cuenta de Facebook, a atacar sistemáticamente a miembros de la Fuerza Pública por medio del llamado ‘plan pistola’, la misma estrategia utilizada por el cartel de Medellín.

Se trata de Héctor Enrique Wirtz, detenido en Santa Marta por unidades de la Policía Antinarcóticos.

A Wirtz se le hallaron panfletos alusivos al ‘clan Úsuga’ y una granada de fragmentación. En su judicialización, la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir, porte ilegal de armas y municiones.

Además, según indicó el general Nieto, Luis Carlos Padilla Tordesilla, alias Aventura, capturado en Cereté (Córdoba), es el jefe de sicarios en Tierra Alta de la banda de ‘los Úsuga’ y uno de los más cercanos a ‘Otoniel’.

Estos golpes podrían desencadenar la entrega de otros cabecillas y el sometimiento de ‘Otoniel’, quien está aislado tras la captura de 30 miembros de su familia. Tal como lo reveló EL TIEMPO, sus abogados buscan contactos tanto en Colombia como en Estados Unidos para su entrega.

Un clan con poder económico y militar

Analistas consideran que los ataques del ‘clan Úsuga’ durante el paro armado, realizado durante 48 horas, son una respuesta al accionar y a los bombardeos de la Policía, y que pretenden presionar una negociación con el Gobierno.

Jeremy McDermott, investigador y director de InSight Crime (centro de investigación de crimen organizado en las Américas), indicó que las bandas criminales están usando la misma táctica de la guerrilla. “Tienen un poder socioeconómico (por el narcotráfico) y militar para afectar a un gran porcentaje del país, no solamente su fortín de Urabá”, dijo.

Juan Carlos Ruiz, politólogo y profesor de la Universidad del Rosario, señaló que pese a la ofensiva de la Fuerza Pública, “las bandas criminales tienen gran influencia y poder para aterrorizar a la población y poner contra la pared a las autoridades locales y a la Policía”.

Por su parte, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), señaló que el ‘clan Úsuga’ recurre a dos estrategias: usar un “ropaje político” para reducir la presión de la Fuerza Pública y la reputación de miedo en las regiones para ejercer las actividades delincuenciales de las que viven. Restrepo considera que frente a estas acciones el Gobierno debería acercarse a la población dándole garantías de seguridad y protección.

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