Denuncian que en Santa Marta varios centros de salud quedaron inconclusos

Abr 12 2016 05:57 pm 0
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El exalcalde Carlos Caicedo, repitió entre octubre de 2014 y enero de 2015, la operación en los centros de salud de Bastidas, IPC La Candelaria, Mamatoco, Taganga y La Paz: montado en una retroexcavadora demolió las viejas infraestructuras para construir unas más amplias y modernas, pero solo entregó el de Bastidas, que funciona a medias. El resto de las obras están inconclusas.

La modernización de la red pública hospitalaria fue una de las apuestas de Caicedo durante su último año de mandato y en agosto de 2014, a través de la ESE Alejandro Próspero Reverend, se adjudicó el contrato de obra de mantenimiento y adecuación de estos cinco centros de salud a la empresa Mediredes S.A., por 6.537 millones de pesos.

No obstante, el alcalde Rafael Martínez dijo que la ESE tiene un déficit de 17.000 millones de pesos porque las EPS no le pagan, lo que no le permite operar adecuadamente ni mucho menos terminar los centros de salud, por lo que el Distrito está mirando los escenarios jurídicos para intervenir con recursos propios las obras que están inconclusas. “Caprecom se liquidó, se declaró en quiebra, y se llevó más de 6.000 millones de pesos a finales del año pasado, que son los que se requieren para terminar los puestos de salud que quedaron a mitad de camino”, expresó Martínez.

El primer centro en ser demolido para ser reconstruido y ampliado fue el de Bastidas, el 21 de octubre de 2014, con una inversión de 1.483 millones de pesos. Su ejecución duraba 10 meses, pero las obras tuvieron retrasos y fue entregado el 24 de octubre pasado, un día antes de las elecciones locales. Sin embargo, hoy está funcionando a medias porque no ha sido dotado en su totalidad y el área de urgencias está cerrada.

“El alcalde (Caicedo) en su afán politiquero entregó un puesto de salud que no estaba apto y no tenía las condiciones adecuadas… Ahora mismo está funcionando consulta externa y crecimiento y desarrollo. La urgencia no está terminada en su totalidad y lo que más nos preocupa es que no hay insumos, ni una jeringa para poner una inyección”, dijo el presidente de la Veeduría Ciudadana de Bastidas, Edilfonso Orozco. El 15 de diciembre de 2014 se dio inicio a la construcción del centro de salud del IPC La Candelaria, en el barrio María Eugenia, cuyas obras están paralizadas desde diciembre pasado. El costo inicial fue de 1.305 millones de pesos.

En enero de 2015 se iniciaron las obras en los otros tres centros de salud: Mamatoco, Taganga y La Paz, que al igual que el IPC La Candelaria están inconclusos y con las obras paralizadas desde diciembre pasado o enero de este año.

A raíz de la reconstrucción de los cinco centros de salud, la ESE arrendó casas en los mismos sectores o barrios cercanos para prestar los servicios de salud, pero algunos usuarios se quejan porque los espacios son muy reducidos y la atención es deficiente.

Estela Rojas, quien estaba en la urgencia del centro de salud provisional del IPC La Candelaria, dijo que tuvo que comprar el suero y una inyección para que la atendieran. “Uno viene a urgencias y le toca comprar todo, la medicina para que lo atiendan. Esto está mal”, expresó.

En una reunión que sostuvo el actual gerente de la ESE, Antonio Orozco, con los miembros de la Veeduría Ciudadana de Bastidas, les dijo que el costo de los centros de salud se duplicó, pasando del valor inicial a 12.275 millones de pesos.

La ESE ya le giró al contratista 3.596 millones de pesos y se necesitan 8.679 millones para terminar las obras. Además, indicó que un informe presentado, a principios de marzo, por la interventoría Ingenieros y Arquitectos Asociados Limitada sobre el estado de las obras, da cuenta de que el centro de salud de Bastidas tiene un avance del 90 por ciento, el IPC La Candelaria del 74 por ciento, Mamatoco del 65 por ciento, Taganga del 35 por ciento y La Paz del 44 por ciento.

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