Al hombre árbol le hicieron trasplante de manos

septiembre 1 ,2016 0
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hombre arbol

Abul Bajandar, de 27 años, es conocido por ser el “hombre árbol” porque padece una extraña enfermedad llamada epidermodisplasia verruciforme que le hace crecer verrugas en forma de corteza de árbol sobre sus manos y pies.

Nació en Bangladesh en la provincia sureña de Khulna y desde que tenia 15 años vio cómo sus extremidades se empezaron a cubrir de un tejido extraño que le impedía manipular objetos y moverse con facilidad. Tan impactante era su condición física que a principios de año empezó a figurar en muchas portadas de medios internacionales.

Hoy después de someterse a varias operaciones quirúrgicas en elHospital Universitario de Dacca, Abul se encuentra en un proceso de “embellecimiento” de sus extremidades, pero ya se  pueden diferenciar sus 10 dedos que antes parecían una gran masa pesada. Todavía, según los médicos que lo atendieron, le hace falta completar unas cinco intervenciones más que lo mantendrán internado durante los próximos seis meses.

Abul aún no puede cerrar completamente las palmas porque sobresale una capa de verrugas. Sin embargo, el conocido “hombre árbol” de Bangladesh asegura sentirse “genial por las recientes operaciones” y dice que tiene que ejercitar cada día sus manos para adquirir mayor movilidad, “pero tenerlas libres es algo estupendo”, dijo el paciente de 27 años a Efe desde la habitación del Hospital de Daca donde ingresó desde enero.

El hospital estudia la cooperación con médicos de Estados Unidos a quienes ya envió muestras de ADN del paciente y de varios familiares para analizar las maneras de evitar que las protuberancias vuelvan a crecer, pues hasta el momento no se ha encontrado una cura definitiva.

“Era una operación muy nueva para nosotros”, dijo Samanta Lal Sen, uno de los doctores que lo intervinieron. “Era muy complicado saber dónde estaban los dedos, los vasos sanguíneos. Había mucho riesgo de crear complicaciones. Es un logro y hemos demostrado que si lo intentamos, en Bangladesh podemos hacer un buen trabajo”, subrayó el doctor.

Su esposa Halima dijo que la situación actual ha sido una odisea dolorosa en la que gastaron dinero en muchos tratamientos, desde homeópatas en el pueblo hasta visitas a médicos en la ciudad de Calcuta, India. “Echaba de menos todo. Desde comer por mi cuenta a jugar con mi hija”, remató Abul.

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