Oso de anteojos se queda en el Zoológico de Barranquilla

octubre 18 ,2017 0
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Luego de varios meses de su llegada al Zoo, la Corte Suprema de Justicia confirma la permanencia del animal en este centro de conservación.

El pasado 16 de junio, el Zoológico de Barranquilla recibió un oso de anteojos macho, proveniente de la Reserva Forestal Río Blanco en Manizales, Caldas, lugar donde era mantenido en cautiverio desde hace 18 años. El animal fue entregado al Zoológico por la Corporación Autónoma Regional de Caldas (CORPOCALDAS), con el fin de mejorar su bienestar.

Al enterarse de su traslado, un ciudadano instauró una acción constitucional de Hábeas Corpus, argumentando erróneamente que el animal fue privado de su libertad al enviarlo al Zoológico, y desconociendo que éste nació y ha vivido toda su vida bajo cuidados humanos. El 26 de julio, la Corte Suprema de Justicia concedió dicha acción en segunda instancia.

La Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, responsable de la administración del Zoológico desde hace 24 años,  interpuso una acción de tutela contra el fallo, al considerar que violaba los derechos fundamentales al debido proceso y a la defensa, así como el principio de legalidad.

El 16 de agosto fue concedida la acción de tutela y el 10 de octubre fue confirmado el fallo, después de ser impugnado por el peticionario que solicitó el Hábeas Corpus. Esto significa que el oso de anteojos deberá permanecer en el Zoológico de Barranquilla, donde cuenta con las condiciones necesarias para garantizar su bienestar, incluyendo la compañía de una hembra de su especie y edad similar.

Para Farah Ajami Peralta, Directora Ejecutiva de la Fundación, el fallo corrige dos graves errores: el primero está relacionado con la liberación de un animal habituado al contacto humano desde que nació; y el segundo tiene que ver con la concesión de derechos propios de las personas a un animal, como supuesta medida de protección.

El animal

El oso de anteojos fue entregado a la Fundación por CORPOCALDAS, con el propósito de mejorar su calidad de vida y sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de su especie. Después de su llegada a Barranquilla, el animal cumplió un período de cuarentena, bajo la observación de veterinarios, zootecnistas, biólogos y cuidadores, en el que mostró una rápida adaptación a su nuevo entorno y respondió positivamente al acercamiento con la hembra que habita en el Zoológico desde 1999.

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