EE. UU., más polarizado que nunca tras elecciones de medio término

Nov 11 2018 09:23 am 0
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En los meses previos a las elecciones de mitad de término en EE. UU. fue mucho lo que se habló sobre una ‘ola azul’, en referencia a los esperados avances del partido Demócrata tanto en el Congreso como al nivel de las gobernaciones en el país.

El martes pasado, esa marejada tocó tierra, confirmando la mayoría de pronósticos: no solo recuperaron el control de la Cámara de Representantes tras ocho años de abstinencia, sino al menos ocho gobernaciones que estaban en poder de los republicanos.

Sin embargo, y casi en el sentido contrario, apareció otra oleada, esta vez roja, que frenó en seco el avance de la oposición en el Senado y en gobernaciones que por momentos estuvieron al alcance de la mano.

Los republicanos, impulsados por el presidente Donald Trump, no solo retuvieron el control de la Cámara Alta, sino que ampliaron su ventaja posiblemente con tres asientos adicionales (en Arizona, Florida y Mississippi aún no se declara ganador, pero el conteo favorece a los republicanos).

Mirados ya en detalle, los resultados indican con toda claridad que el país está más polarizado que nunca, dividido en dos bloques de electores que se diferencian ya no necesariamente en términos ideológicos, sino más bien por edad, raza y estatus económico.

Aunque todavía no se han terminado de contar los votos en muchos estados, la mayoría de indicadores apuntan a que los demócratas habrían recuperado unas 30 curules en la Cámara que antes estaban en manos de republicanos, dejando el balance de poder en unos 230 asientos frente a 205 de sus rivales.

Pero lo más interesante es que la gran mayoría de las curules recuperadas estaban en distritos ubicados en suburbios de grandes ciudades en donde, por lo general, hay una población de raza blanca con educación superior en zonas de Nueva Jersey, el norte de Virginia, Filadelfia, Miami y Chicago.

Incluso en suburbios de estados que suelen inclinarse por los republicanos, algo contradictorio pues, por tradición, este grupo de personas ha sido uno de los fuertes del partido del elefante.

Para ponerlo en contexto, si en las elecciones del 2014 casi el 60 por ciento de los blancos con educación superior votaron por candidatos republicanos, en el 2018 esa cifra es para los demócratas. La mayoría de las encuestas de boca de urna sugieren que el giro fue provocado por el rechazo de este grupo al presidente Trump.

Paralelamente, el voto blanco sin educación superior se volcó casi en igual proporción hacia el partido del presidente. Y fue precisamente por ellos que logró mantener sus curules en el Senado y arrebatar asientos a la oposición, pues casi todas pertenecían a estados muy conservadores como Dakota del Norte e Indiana.

Las elecciones también corroboraron otras tendencias. En general, los demócratas fueron más populares entre personas que viven en centros urbanos, con mayores ingresos y educación, jóvenes, minorías y mujeres.
El 80 por ciento de los nuevos asientos capturados por demócratas estaban en distritos donde tanto los ingresos como la educación están por encima del promedio nacional.

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