Empatitis aguda: Junior 0-0 Pasto, en el Metropolitano

Abr 21 2019 09:33 pm 0
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El grito se mantiene atragantado, la alegría continúa reprimida. Ni goles ni triunfo. No hubo resurrección. Junior sigue cargando la pesada cruz de no poder ganar desde hace seis fechas y ya acumula tres consecutivas que no anota siquiera un triste gol. ¡Qué calvario! Esta vez no pudo vencer a un rocoso, incómodo y mañoso Deportivo Pasto que no otorgó niguna ventaja en el gramado del estadio Metropolitano.

El cuadro tiburón sostiene su invicto y se encuentra tercero en la tabla, pero de uno e uno rinde poco y ya un lote de equipos que buscan la clasificación se le acerca con algo de riesgo.

Los dirigidos por Luis Fernando Suárez, que al final del juego se retiró de la cancha escuchando el inconformismo y fastidio de la hinchada con los resultados y desempeño general del equipo, vivieron un viacrucis para llegar a la portería forastera. Junior fue más deseos que claridad, más músculo que ideas, más desespero que seguridad, más impotencia que contundencia. Por eso la victoria estuvo lejos y se completó la undécima igualdad en 17 partidos ligueros.

El primer tiempo fue más rugby que fútbol. Mucha lucha, forcejeo y tráfico en el mediocampo, pero escasas emociones en los dos arcos. Sebastián Viera y Neto Volpi pocas veces se ensuciaron el buzo. No hubo demasiado trabajo para ellos.

Como se esperaba, el Pasto resultó un hueso duro de roer. Con sus once hombres dedicados a vigilar y destruir cada insinuación ofensiva, a Junior se le dificultaron los caminos hacia el gol.

Los rojiblancos, que siempre procuran salir con la pelota al piso, eran presionados desde el génesis de la jugada. Apenas Sebastián Viera pasaba la pelota a Rafael Pérez o Willer Ditta, inmediatamente caían como pirañas los integrantes del equipo de la visita. En esa trampa estuvo a punto de caer Luis Narváez, que en medio de su lentitud y excesiva confianza se durmió en una oportunidad y armó un incendio en inmediaciones de la cabaña de Viera. Afortunadamente, Pérez llegó al rescate y apagó el peligro.

Fue una presión intensa, sin tregua. Los delanteros del Pasto eran los primeros defensores. Acosaban y de inmediato retornaban a su posición para mantener el orden y los obstáculos. Con obediencia, persistencia y algo marrullería, los dirigidos por Alexis García enredaron al local.

Junior, con más ganas que profundidad, trataba de quitarse de encima la asfixiante marca, pero prácticamente se le hizo imposible en toda la etapa inicial. Solo Fredy Hinestroza, a través de un tiro libre de costado, pudo probar al guardameta brasileño del cuadro Nariñense.

El segundo período resultó más de lo mismo. Intentos infructuosos, falta de imaginación, impotencia total.

Desde el banco técnico tampoco llegaron soluciones. Suárez una vez más no se atrevió a sacar a Teófilo Gutiérrez, a pesar de su opaco desempeño. La entrada de Matías Fernández y Michael Rangel no cambiaron el decorado gris del juego. Mucho menos el ingreso de Daniel Moreno ya en la agonía del juego. Pasto defendió con todo ante Junior, que, finalmente, ni goles ni victoria, nada de nada.

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