Rappi tendría que pagar espacio público donde domiciliarios descansan

Nov 27 2019 08:21 am 0
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A los domiciliarios en bicicleta les llegó, oficialmente, su tatequieto. Así sucederá ahora que el alcalde Enrique Peñalosa sancionó el acuerdo 479 de 2019 del Concejo de Bogotá, que establecerá los lineamientos para las buenas conductas viales y organizará el uso del espacio público por este grupo de 15.000 personas que en Bogotá se dedican a esta actividad.

El acuerdo, propuesto por el concejal Rolando González, menciona dos frentes claves: la promoción de buenas conductas viales a través de pedagogía y la creación de zonas especiales en el espacio público que sirvan para organizar a los domiciliarios y que reporten un pago por su uso al Distrito.

Según González, el encargado de hacer las capacitaciones en materia de seguridad vial será la Secretaría de Movilidad. Y, con respecto al uso de espacio público, explicó que la iniciativa busca un beneficio en doble vía: tendrá efectos positivos para vecinos y bicitenderos y, además, reportará dinero al Distrito.

“La idea es establecer lineamientos con la Comisión Intersectorial del Espacio Público, que deberá identificar cuáles son los sectores de mayor afluencia de los bicitenderos en Bogotá. Basados en estos, se establecerán unas mesas de trabajo con la Administración para instalar los puntos de descanso en el espacio público. A su vez, las aplicaciones digitales deberán pagar por ese uso al Distrito”, explicó el cabildante, quien espera que en esta administración o en la próxima se reglamente el acuerdo y se “organice a los bicitenderos que hoy deambulan por la ciudad”.

Advierte que esto no significa restarles responsabilidades a las empresas, sino “coordinar un trabajo con el Distrito para dar una solución, al menos en el tema de espacio público”.

Guardando las proporciones, será un caso similar a lo hecho hace pocas semanas con la regulación de uso de espacio público para patinetas. Gracias a esta norma, se definió un grupo de seis empresas autorizadas para poner a circular sus patinetas y organizarlas en ‘cajones de parqueo’ en el espacio público. Por ese uso, las organizaciones debían pagar mil millones de pesos a la ciudad.

Al final del proceso, habitantes de localidades como Chapinero, Usaquén, Suba y Kennedy y vecinos de centros comerciales y puntos de comidas tendrán un parte de tranquilidad después de convivir con grupos de domiciliarios que invaden andenes para usarlos como puntos de descanso, almuerzo y hasta de baño público.

Algunos tenderos afiliados a esta plataforma ven con buenos ojos la iniciativa. Miguel Arcángel, quien lleva seis meses trabajando así, agradeció el acuerdo. “Así no estorbaríamos tanto en las calles y tampoco estaríamos molestando en los centros comerciales o en las tiendas, pidiendo un baño prestado”, comentó.

Miguel Fernández, vinculado hace cinco meses, agregó que esperaría también una solución para parquear la bicicleta en un sitio seguro y adecuado. “A veces hacemos el domicilio rápido, porque ahí uno no sabe si la cicla estará cuando vuelva”.

Antoni Pulido, quien lleva dos años trabajando como domiciliario, entiende que es necesaria la capacitación en convivencia vial. “Hay algunos bien pasados. Por entregar un pedido, no miden la velocidad ni dimensionan que hay peatones y transitan por donde sea. Hay que motivar a charlas”.

Lo que ya se hace

Rappi, la empresa pionera este modelo de negocio, asegura haber hecho ya algunos avances. Por ejemplo, en agosto creó los Rappi pit stops para que los domiciliarios pudieran parquear la moto o bicicleta, cargar el celular, descansar e ir al baño. Ya hay cuatro espacios de estos en Bogotá. Está ubicados en “en algunas de las zonas de mayor demanda dentro de la cobertura de Rappi, como lo son el Parque de la 93, Rosales, Chicó y Chapinero”. Funcionan de 6 a. m. a 10 p. m. Se espera que para fin de año haya 15 en toda la capital.

Frente a la seguridad vial, afirman que han entregado cerca de 1.500 elementos de seguridad, entres cascos, chalecos y reflectivos. Rappi confirmó que trabaja en alianza con la Secretaría de Movilidad y que las sesiones pedagógicas existen desde antes del acuerdo. Agregó que en mayo se hizo un programa piloto de Promotores de Convivencia y Seguridad Ciudadana en el que, junto con la Policía Metropolitana y las secretarías de Movilidad y Seguridad, certifica a los tenderos.

Por su parte, Domicilios.com, otra de las plataformas de domicilios, informó que cuentan con un programa de mecánica con la ARL y un programa de escuela de domiciliarios “donde se capacitan en servicio al cliente y temas relacionados con comportamiento en la vía y cuidado del espacio público”.

Pendiente: temas laborales

Si se detalla en el acuerdo, solo se abordan dos retos en materia de bicitenderos de apps: el uso del espacio público y la cultura ciudadana en la vía. Pero quedan tareas en el ámbito laboral que, al final, son de competencia de la Nación.

Para Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y líder de la encuesta a ‘rappitenderos’ que publicó sus resultados recientemente, identifica tres tareas pendientes para esta población: la cobertura de seguridad social y riesgos laborales, el reconocimiento de los tenderos como trabajadores merecedores de derechos y no como ‘socios’ y la garantía de formar asociaciones y sindicatos.

“Aunque la campaña de seguridad vial pueda reducir los accidentes, no se resuelve el asunto de riesgos laborales. Hay una deuda sin resolver desde los derechos. La mayoría de plataformas usan figuras que no tienen el reconocimiento de protección laboral y social que ameritan los trabajadores. Por eso es importante dar un debate que permita establecer que son trabajadores y, de ahí, seguir construyendo”, observa Jaramillo.

Rappi reportó que sus tenderos “tienen una póliza de cobertura de accidentes personales asumida por la compañía, además de una póliza de vida que pueden adquirir de manera voluntaria. Todos los casos reportados han sido cubiertos en el 100%”.

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