Autoridades, detrás de prestamistas que retienen tarjeta débito de sus clientes, en Barranquilla y Cartagena

Jun 3 2019 09:50 pm 1
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Para acceder a estos préstamos exprés se requiere ser empleado de una empresa y que el pago se realice a través de una cuenta de nómina, lo que se debe demostrar a los prestamistas con un certificado laboral en mano.

“Necesitaba la plata ya. Tampoco era mucha, eran 600 mil pesos, pero como estoy reportado en una central de riesgo, ni pensar en acudir al banco. Un compañero de trabajo me dijo que conocía una gente que me prestaba la plata en 2 horas, que me la daba en efectivo y que solo debía dejar mi tarjeta débito como garantía de pago”, narró un hombre de 34 años que pidió el anonimato y había acudido a una nueva modalidad de préstamo ilegal nacida del ‘cobradiario’.

Los intereses están entre el 10 y 20 por ciento mensual, lo que sobrepasa la tasa de usura fijada por la Superintendencia Financiera. La entidad fijó que en un año, los intereses cobrados por un banco o entidad financiera no pueden sobrepasar el 29,1 por ciento.

“Cuando me dijeron que se iban a quedar con mi tarjeta débito para garantizar el pago, pensé que era una broma, pero lo hicieron. Prácticamente me obligaron a darles mi clave, y a fin de mes sacaron toda la mesada, se cobraron del capital y de los intereses, al sagrado 20, y me devolvieron lo que quedaba del sueldo y la tarjeta. Fue una experiencia bastante desagradable”, puntualizó el deudor.

Esta modalidad de crédito ilegal prendió las alarmas del grupo investigativo de delitos contra el patrimonio de la Policía Judicial (Dijín), que de tiempo atrás viene adelantando un trabajo contra las redes de prestamistas que acuden a la usura y pueden estar ligados a actividades ilegales para presionar, a la fuerza, el cumplimiento de los pagos.

El general Fabio López Cruz, director de la Dijín, señaló que hasta el momento se tiene identificada una red que a través de la retención de las tarjetas débito busca asegurar que sus clientes les paguen las deudas. Los casos se detectaron en Cartagena y Barranquilla y se avanza en un rastreo por otras tres ciudades.

“Dentro del análisis desarrollado de esta modalidad de préstamo ilegal se pudo establecer que la cuantía no sobrepasa el millón de pesos. Básicamente, quienes más acuden son trabajadores con entre dos y tres salarios mínimos de ingreso mensual”, dijo el general López, quien lanzó un llamado de alerta a los ciudadanos para que eviten caer, pese a la necesidad económica, en estos créditos que por el exagerado cobro de los intereses pone en riesgo el ingreso de subsistencia de los usuarios.

“Esto puede convertirse en un círculo vicioso que lleva a refinanciar la deuda, y, en cuestión de meses, el agiotista se quedará con todo el salario de quien solicitó el crédito”, dijo.

La situación tiene como agravante que el deudor no cuenta con su tarjeta débito durante el tiempo pactado del préstamo, y bajo ninguna circunstancia puede hacer algún tipo de retiro o transacción financiera. Lo que aprieta más la situación económica frente al cumplimiento de obligaciones como los servicios públicos o el simple hecho de realizar las compras de comida.

Las autoridades señalan que no se han presentado denuncias formales de esos casos y atribuyen esto al temor que infringen los prestamistas a sus clientes y a la necesidad de seguir accediendo a ese tipo de créditos.

Investigadores de la Policía señalan que los ciudadanos acuden al sistema ilegal aludiendo que los préstamos son más fáciles de obtener –por papeleo y tiempo– que con el sistema bancario, sin tener en cuenta que con los intereses que se pagan han duplicado a favor del usurero el valor del capital pactado. Y advierten que este tipo de prestamistas acuden a métodos violentos para recuperar sus inversiones, lo que genera un riesgo permanente para quienes acuden a ese tipo de créditos.

Un grupo especial de la Dijín que junto a la Fiscalía adelantan labores en contra de los ‘cobradiario’ ya se ocupa de seguimientos a las redes que quitan a sus clientes sus tarjetas para tener el control de las finanzas de sus deudores.

Cortesía El Tiempo 


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