Defensa de Trump afina argumentos para el juicio político en el Senado

Ene 21 2020 08:54 am 0
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Independientemente de si son ciertos o no, los cargos que la Cámara de Representantes aprobó contra el presidente Donald Trump a finales del año pasado no equivalen a un crimen y por lo tanto tampoco ameritan su destitución.

Este será uno de los principales argumentos que utilizará el equipo de abogados que nombró el presidente para que lo defiendan durante el juicio político que realizará el Senado estadounidense y que debe comenzar este martes en horas de la tarde.

A primera hora, la Cámara Alta debatirá las reglas que regirán el proceso a lo largo de las próximas semanas, antes de entrar a escuchar los argumentos de apertura tanto de defensa como de los administradores que nombró la Cámara Baja para que se desempeñen como “fiscales” en el caso.

Según estos, el presidente abusó de su poder (el primer cargo) cuando pidió ayuda a Ucrania para que investigara a sus rivales políticos y luego obstruyó la labor del Congreso (el segundo) cuando este órgano del legislativo investigaba su conducta.

Pero de acuerdo con Alan Dershowitz, uno de los abogados que contrató Trump para encabezar su defensa y que se hizo famoso por su participación en polémicos casos como el de O.J. Simpson, los cargos no cumplen con el criterio de la constitución cuando estableció que para destituir a un presidente este debía ser hallado culpable de cometer “traición, soborno y otros crímenes graves o delitos”.

De acuerdo con Dershowitz, ni el abuso del poder ni la obstrucción del Congreso se elevarían a ese nivel porque ni siquiera están tipificados como crímenes en el ordenamiento jurídico del país.

“Hay mucha evidencia, que ha sido negada y que puede ser cierta o no, pero el cargo que se aprobó es sobre abuso de poder, algo que no hace parte del criterio constitucional que se estableció para destituir a un funcionario”, dijo Dershowitz en varios programas de televisión en los que apareció durante el fin de semana para explicar su estrategia.

Según Dershowitz, los cargos contra Trump son muy flojos porque se refieren a una conducta que no le valdría ni una reprimenda si fueran litigados ante la corte del país.

Los argumentos del abogado emanan de un antecedente previo durante el juicio de destitución contra el presidente Andrew Johnson en 1868. En ese juicio, Benjamin Curtis, miembro de la Corte Suprema de justicia, alegó exitosamente que para condenar a Johnson era necesario una conducta criminal que tuviera correlación con lo que se entiende como un delito.

Johnson fue encausado por remover de su cargo al entonces Secretario de Guerra Edwin Stantonni, a pesar de que el Congreso había aprobado una ley que le exigía consultar con el legislativo antes de tomar una decisión semejante.

En el caso actual, se trata de un debate en el que han surgido varias interpretaciones porque existe un vacío en la ley. La Constitución de EE. UU. no aclara que quiere decir cuando se refiere a “otros crímenes graves y delitos”.

Para el grueso de los académicos expertos en derecho constitucional, la frase y el contexto en el que fue redactado ese aparte de la Constitución sí cobija la conducta que se le atribuye a Trump.

Noah Feldman, abogado de Harvard que testificó en las audiencias que adelantó la Cámara de Representantes el año pasado, sostiene que la intención de esas palabras era precisamente prevenir el abuso de poder con fines personales o corruptos de un presidente en ejercicio.

Pero el vacío en la ley también ha generado un espacio para que surjan argumentos como los que ahora quiere utilizar Trump.

Para los demócratas, se trata de un argumento descabellado pues, bajo esa lógica, un presidente podría cometer graves abusos sin temor a represalias.

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