La muerte de Soleimani puede tener un peor efecto que la de Bin Laden

Ene 4 2020 07:26 am 0

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de ordenar ayer la muerte del poderoso general iraní Qasem Soleimani supone una arriesgada apuesta por intimidar a Irán y ha desatado temor entre los aliados de Washington a una nueva guerra en Oriente Próximo con unos posibles efectos más fuertes que los que se dieron tras la muerte de Osama Bin Laden, líder del grupo terrorista Al Qaeda, según analistas.

Se trata de “la operación de decapitación más grande jamás llevada a cabo por Estados Unidos, más que las que mataron a Abu Bakr al Baghdadi o a Osama bin Laden”, jefes del Estado Islámico (EI) y de Al Qaeda, respectivamente, según Phillip Smyth, especialista estadounidense en grupos armados chiíes.

Hay que recordar que tras la muerte de Bin Laden, en 2011, comenzaron a fortalecerse grupos yihadistas, como el Estado Islámico, que cometieron atentados en varios países.

El ataque con drones contra Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní, podría considerarse como el movimiento más arriesgado de Washington en Oriente Próximo desde la invasión a Irak en 2003, dijo, por su parte, el veterano periodista del diario The New York Times, David Sanger.

Hasta ahora, la narrativa del presidente estadounidense ha sido la misma. Trump dijo que el objetivo del ataque que mató a Soleimani era impedir un “ataque inminente que habría puesto en peligro la vida de militares y diplomáticos estadounidenses”. “Actuamos la pasada noche para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra”, reafirmó el mandatario.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, rechazó ofrecer pruebas sobre esa supuesta amenaza, a pesar de que los demócratas presionan para obtener información, y se limitó a decir que la decisión estuvo basada en información de inteligencia.

Además, Pompeo aseguró que EE. UU. está preparado para responder ante cualquier represalia de Irán.

Su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, juró que vengará la muerte de Soleimani y la del vicepresidente de la Multitud Popular iraquí, Abu Mahdi al Mohandes, ambos muertos en el ataque en el aeropuerto internacional de Bagdad.

En respuesta, EE. UU. dijo que enviará a Oriente Próximo a 3.000 soldados. “Estamos preparados para responder. Ellos nos han estado atacando por meses”, dijo Pompeo.
Sin embargo, esto contrasta con los anuncios de hace meses del gobierno Trump de retirar sus tropas de la región.