Milicianos, la fuerza con la que Maduro busca preservar el chavismo

Feb 14 2020 08:15 am 0

Mujeres, hombres, ancianos, jóvenes o discapacitados. Perfiles variopintos con un denominador común: su profunda admiración por Nicolás Maduro, quien los ha convertido en sus ojos y sus manos en todo el país al hacerlos integrantes del “componente especial” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) encargado de la preservación del chavismo.

Ellos son los milicianos. Quince años después de haber sido creada como una fuerza “complementaria” de civiles armados, la Milicia es ahora uno de los cincos componentes de la FANB y el que supera en número no menos de 20 veces al resto de uniformados profesionales del Ejército, la Aviación, la Armada y la Guardia.

“En un momento determinado ellos (los milicianos) podrían decidir no hacerle caso al comandante estratégico de la FANB, sino al presidente Maduro porque esa es la disposición de esta ley”, advierte el profesor Pedro González Caro sobre una reforma a la norma castrense que entró en vigencia esta semana.

Reforma sin discusión

Acatando los deberes militares de obediencia y subordinación que fueron incorporados en la nueva ley, el texto fue aprobado sin discusión ni objeciones en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un cuerpo integrado solo por oficialistas y cuya legitimidad no es reconocida por numerosos países.

Días antes de que la ley fuera publicada, las más altas esferas del poder Ejecutivo y militar habían mostrado una copia del boletín oficial y defendieron orgullosos sus preceptos, entre ellos que la FANB es ahora antiimperialista y antioligárquica.

La Milicia, en esta nueva norma, adquiere atribuciones especiales en materia de inteligencia y contrainteligencia, en tanto que tiene la misión de “registrar, organizar, equipar, adiestrar y adoctrinar al pueblo a objeto de contribuir con la seguridad de la nación”.

“Van a recibir un entrenamiento para ser como espías del Gobierno en los lugares donde trabajan (…), lo que podría desatar una cacería de brujas y de elementos disidentes que permitan al Gobierno mantenerse en el poder”, explica González Caro, capitán de navío retirado.

Este propósito, prosigue el analista, lo ha conseguido la llamada revolución bolivariana luego de cinco reformas a la ley militar en los últimos 15 años, sin que ninguno de esos cambios estuviese jamás bajo el control del Parlamento, sino que fueron implementados por la vía de decretos ejecutivos.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ha justificado la reforma pues, según él mismo ha dicho en Twitter, “ha salido la mediática internacional a criticar”. “Desde el principio dijimos que el modelo que nos habían impuesto no era el adecuado; manifestamos que era necesario cambiarlo, y lo hemos cambiado. Felicito a la FANB por su grado de madurez”, sostuvo.

Tanto Maduro como Padrino aseguran que la nueva ley es el resultado de “debates de altura” que el grueso de la sociedad no pudo presenciar.

El rol de los milicianos

Una misión tácita de los milicianos es llenar el espacio dejado por las miles de deserciones dentro de la FANB, las cuales -según la oposición- se han registrado en los últimos años. El Gobierno sustituye así a miles de agentes preparados con millones de fieles.

Funcionarios, amas de casa, militares retirados, albañiles, y todo aquel que ha manifestado su deseo de defender la patria y al chavismo forman parte de este componente especial, el cual -según el oficialismo- agrupa a más de cuatro millones de personas “armadas con fusiles y dignidad”.

“Si es verdad que existen los cuatro millones de milicianos, no tienen manera de armarlos a todos”, expone González Caro, quien estima en no más de 200.000 las armas disponibles para estos simpatizantes del chavismo.

El profesor cree que con esta decisión de “poner al mismo nivel” a la Milicia frente a los componentes tradicionales, el Ejecutivo muestra su intención de “disminuir” el rol de la FANB al desmantelar su profesionalización.