Nueve muertos, represión y hambre en Venezuela

Abr 22 2017 12:41 am 0

“Parecía una guerra. La Guardia y la Policía lanzaban gases; civiles armados disparaban contra los edificios. Mi familia y yo nos tiramos al piso. Fue horrible. Pudimos dormir hasta que acabó esto como a las tres de la madrugada”, narró a la AFP Carlos Yánez, un constructor de 33 años que vive en El Valle, una zona en el distrito Libertador de Caracas, escenario de incendios, saqueos y ataques armados.

El balance de la noche de violencia tan sólo en esa zona es de once muertos, ocho de ellos electrocutados en una panadería mientras evitaban los saqueos y los otros tres víctimas de una balacera. Una verdadera batalla campal, según los vecinos. Cincuenta y cuatro menores fueron evacuados del hospital materno infantil de El Valle en confusos incidentes.

En otro sector de la ciudad, La Candelaria, las detonaciones se escucharon hasta la madrugada. Motorizados, que han sido señalados como colectivos (bandas armadas por el chavismo), rondaban las calles, según dijeron habitantes de la zona, que denunciaron que cerca de 20 bombas lacrimógenas fueron lanzadas durante la noche.

“Cuando vieron a los colectivos, los vecinos del edificio Romar II colocaron una barricada. En ese momento llegó la Guardia Nacional y de forma criminal comenzaron a lanzar bombas”, denunció un vecino al periódico El Nacional.

En Petare, en el oeste de Caracas, un hombre discapacitado auditivo que no participaba en las protestas murió de un disparo. El Gobierno y la oposición se responsabilizan mutuamente del desbordamiento de la violencia. Según la ONG Foro Penal, además de los nueve fallecidos, la ola de protestas que comenzó el 1º de abril deja una cifra histórica de detenidos —cerca de 600— y decenas de heridos.

“El ‘dictaduro’ ordenó a sus esbirros represión a nuestro pueblo de El Valle en Caracas. Lo que le queda, así hacen todos antes de salir del poder”, expresó el líder opositor Henrique Capriles.

Por su parte, el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, acusó a “vándalos de la oposición”. Freddy Bernal, dirigente del gobernante Partido Socialista, publicó un video en el que aseguró que no pasaba nada: “Nosotros somos los hijos de Bolívar, somos los hijos de Chávez, nosotros somos los hombres leales a Nicolás y el país está en calma”.

Agregó: “Esos focos reales los han magnificado por las redes sociales y han metido unos audios de una especie de tiroteo, que cualquiera que no esté en Venezuela pensará que estamos en Alepo”.

Pero son los miembros del oficialismo los que parecen vivir en otra realidad. Mientras Bernal invitaba a “abrir las ventanas para confirmar que aquí no pasa nada”, los venezolanos comenzaban a enfrentar otro día de caos: 20 estaciones del metro fueron cerradas, el Metrobús no funcionó y varias calles fueron cerradas en Caracas.

Eso sin contar que el desabastecimiento, la escasez y las largas filas para encontrar productos básicos continúan.

Ahora incluso buscan culpar a enemigos externos. “La violencia en Venezuela es alentada por Almagro y los gobiernos alineados con planes intervencionistas del Departamento de Estado de Estados Unidos”, dijo la canciller Delcy Rodríguez.

Hoy, marcha del silencio

Manteniendo la presión, los dirigentes opositores convocaron para hoy una “marcha del silencio” hacia las sedes de la Conferencia Episcopal y para el lunes un “trancón nacional”, un bloqueo de vías.

Una jugada arriesgada, teniendo en cuenta la reacción del gobierno de Nicolás Maduro, que no ha dudado en sacar la Fuerza Pública y los colectivos, además de amenazar con las milicias armadas, para detener las protestas.

La oposición exige elecciones generales y la calle es, de acuerdo con analistas, la mejor forma de presión. Las de gobernadores debieron realizarse en 2016, pero fueron suspendidas y aún no tienen fecha, las de alcaldes están pautadas para este año y las presidenciales para diciembre de 2018. Encuestas señalan que siete de cada diez venezolanos reprueban la gestión del Gobierno. Una razón para no ir a las urnas.

Pero la presión internacional crece y el Gobierno tendría que aceptar la cita en las urnas, como explican analistas venezolanos. “Para el chavismo, resulta infinitamente más inteligente tener una elección inválida y sesgada que bloquear totalmente el proceso electoral y quedar en total evidencia. Entonces, si mi olfato no falla (y claro que puede fallar), vamos de cabeza a la elección, comprando casi dos años que restan constitucionalmente para ‘prepararla’ en términos de ¿quién podrá y quién no podrá participar?, ¿quién puede y quién no puede votar?, ¿cuán secreto será el voto en ese proceso?, ¿cuántos candidatos no chavistas (distintos a opositores) se pueden colocar en la escena? y ¿qué líder chavista convendrá presentar en esa elección?”, decía en la prensa local Luis Vicente León, director de Datanálisis.