Real Madrid venció al Bayern y avanzó a la final de la Champions

May 2 2018 07:09 am 0
Compartir esta noticia

Cuando el Real Madrid celebra, medio mundo se irrita. Le critican sus triunfos polémicos, los árbitros que les tocan y hasta la buena suerte de la que gozan. Pero, mientras tanto, el otro medio planeta saca pecho, sus millones de hinchas, porque si hay un equipo que siempre mete miedo en Europa, sea como sea, es el Real Madrid, que no necesita partidos épicos para hacer su propia épica. Siempre lo logra. Contra el Bayern Múnich lo ratificó.

El equipo blanco amanece, otra vez, en la final de la Liga de Campeones, como en una historia cíclica, que va por su tercer año consecutivo. Esta vez ni PSG ni Juventus pudieron frenarlo. Así que el Bayern Múnich era la esperanza para esa mitad del mundo que no quería ver al Madrid, otra vez, en la final. No pudo. Y eso que hizo méritos y tuvo a un James inspirado. Pero nada fue suficiente.

La historia pudo ser otra, pero fue la de siempre. Bayern tenía que remontar un 1-2 y apenas empató 2-2. Y eso que se ilusionó. Porque a los 3 minutos ya ganaba. Fue como si el fantasma de la Juventus (que casi elimina al Madrid en cuartos) se hubiera quedado en el Bernabéu para tomar venganza. ¡Y saltó a la cancha vestido de rojo! El arquero Navas recién se acomodaba los guantes cuando recibió el gol de Kimmich, el mismo que le anotó en la ida.

Pero el Madrid, al que no le gusta darle esperanzas a ningún rival, ni darles vida a viejos fantasmas, sacó de su elegante traje blanco un as impensado: Benzema. El delantero, tantas veces criticado, jugó de espía, se infiltró entre los alemanes y atacó dos veces sin ser visto. Primero anotó con un cabezazo, cuando iban 11 minutos y nadie esperaba su presencia letal. Después aprovechó un regalo, cuando recién empezaba la segunda parte: el arquero Ulreich recibió un pase atrás de su compañero Tolisso y no supo si tomar el balón con las manos (no podía) o rechazarlo con las piernas. Se le pasó debajo del cuerpo, un cuerpo sin respuesta, con tan mala suerte que ahí estaba Benzema. El espía no había sido descubierto y anotó el 2-1.

Con ese segundo gol, los alemanes sintieron que la maldición del Bernabéu los atrapaba. James, que conoce el embrujo de esa cancha, salió al rescate y anotó el empate: fue un derechazo como si hubiera sido zurdazo. Anotó, pidió disculpas a su exequipo y luego quiso hacer el gol del triunfo, pero no pudo.

El Bayern se encontró en cada intento con el arquero Navas, quien apareció para demostrar que en el Madrid no siempre juegan la suerte y las polémicas, sino que también hay héroes. Sobre todo en esos partidos en los que Cristiano no aparece.

A propósito de polémicas, el partido dejó dos, una tan grande como el Bernabéu, por una mano de Marcelo en el área. “Me dio en la mano, creo que era penalti”, reconoció Marcelo al final. El árbitro no la vio. Y hubo un empujón de Ramos a Lewandowski, que tampoco vio el juez. El DT del Bayern, Jupp Heynckes, es consciente de que esas jugadas pudieron cambiar la historia, pero prefirió darse golpes de pecho: “No quiero hablar del arbitraje cuando les hemos regalado dos goles. Merecimos llegar a la final”, dijo.

Real Madrid clasificó con polémica, poco brillo, un Cristiano Ronaldo apagado, Navas y Benzema como los héroes, y, sobre todo, con esa mística que rodea al equipo, la que no lo deja caer. En un partido trepidante, pudo ser otra la historia, pero fue la de siempre: el Madrid está en la final de la Champions, otra vez.

Compartir esta noticia