Tras moción de censura el secretario de Planeación de Cartagena tendría que dejar su cargo

Dic 10 2020 07:28 pm 0

Por lo que fue considerado como un incumplimiento en sus funciones, fue aprobada la moción de censura realizada en el Concejo de Cartagena, contra el secretario de Planeación Distrital, Guillermo Ávila Barragán.

Con una votación casi que unánime, de 18 votos por el sí y solo uno en contra, concluyó la plenaria del Concejo de Cartagena.

A través de una carta pública, escrita por los concejales Javier Julio Bejarano, Sergio Andrés Mendoza Castro y Lúder Ariza Sanmartín, se dieron a conocer algunas de las razones por las que se obtuvieron los resultados en la citada votación.

“En las mesas de socialización del POT no se cuenta con un diagnóstico territorial, que permita la participación y diálogo deliberativo. No se llevó a cabo la liquidación del convenio de POT Moderno entre el Distrito y Fonade, sino que se recibieron unos ‘productos’ bajo la figura de ‘cumplimiento tardío’ para ser utilizados como insumos de la formulación del POT, pese a que el objetivo del convenio era entregar un POT”, señala el documento.

La decisión obligaría al alcalde William Dau Chamatt a prescindir de Ávila Barragán, quien al inicio de la administración fue catalogado el funcionario estrella.

En otro de los apartes se puede leer que “al no haber cancelado el compromiso contractual con un consultor externo que se aproxima a los $526 millones, se está exponiendo al Distrito a una posible demanda que costaría cerca de $115 millones adicionales. Poca gestión administrativa del funcionario frente a los indicadores de ejecución presupuestal, su presupuesto final fue de $15.667 millones, de los cuales $15.373 millones fueron en inversión y $294 millones en funcionamiento. De los gastos de inversión, se alcanzó a ejecutar el 25%, mientras que de los de funcionamiento solo el 7%”.

De igual manera los concejales consideraron que el plan de expansión turística corre el riesgo de que en el corregimiento de la boquilla los nativos sean desplazados de sus por proyectos netamente hoteleros, lo que privatizaría las tierras.