Italia registró su peor récord: 793 muertos en las últimas 24 horas, por Covid-19

Mar 22 2020 03:01 pm 0
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Italia registró en las últimas 24 horas 793 fallecimientos por el nuevo coronavirus, un nuevo récord, lo que sitúa el balance total en 4.825 muertos, tras un mes de pandemia, según las cifras de Protección Civil.

Las autoridades italianas anunciaron 6.557 nuevos casos positivos, otro récord inquietante cuando los servicios de salud están desbordados.

La región de Lombardía (norte), cuya capital es Milán –capital económica de Italia–, registró la gran mayoría de decesos (546) y la mitad de los casos nuevos. Las autoridades de Lombardía pidieron al primer ministro, Giuseppe Conte, que tome “medidas más coercitivas”, “nuevas restricciones”, más severas que la prohibición de reuniones y las regulaciones de desplazamientos impuestas a los italianos desde el 10 de marzo.

“Ha llegado el momento de detenerse, pero de hacerlo de verdad”, escribieron el alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori, y el presidente de la provincia, Gianfranco Gafforelli, en una carta dirigida al primer ministro.

“La situación en toda la región de Lombardía toma aires de tragedia y esto es aún más evidente lamentablemente en nuestra provincia de Bérgamo, donde vemos estos días morir a hombres y mujeres (…) sin poder darles un adiós digno”, señalaron los funcionarios.

“En vista de las cifras que todos conocen, no es concebible que hoy se deba basarse en el sentido común de los ciudadanos llamados a respetar reglas sujetas a las más diversas interpretaciones. Los movimientos en el territorio son aún demasiado numerosos y muchos constituyen un vector para este virus”, añadieron. El viernes, el vicepresidente de la Cruz Roja china, Sun Shuopeng, quien llegó a Italia a aportar su experiencia, consideró que las medidas tomadas en el país europeo no eran “lo suficientemente restrictivas”. “Hay que detener toda la actividad económica. Todos deben quedarse en casa”, fustigó.

En España, por su parte, las noticias no son nada alentadoras. Los fallecidos por coronavirus aumentaron un 32 por ciento, mientras las autoridades trataban este sábado de remediar con urgencia la apremiante falta de material que atenaza a varios hospitales.

En su parte diario, el Ministerio de Sanidad anunció este sábado 324 nuevas muertes, con lo que el total de fallecimientos asciende a 1.326. El número acumulado de contagiados era de 24.926, un 24,75 por ciento más que el dato del viernes, y los curados, 2.125.

“Los casos están aumentando y van a seguir aumentando en los próximos días”, avisó María José Sierra, del centro de alertas sanitarias. “Ni nosotros ni nadie puede saber” cuándo se alcanzará el máximo de casos de esta pandemia.

España es ahora mismo el tercer país del mundo con más casos reportados de coronavirus. Tiene hasta el momento una letalidad del 5,3 por ciento, con un pico del 9 por ciento en la región de Madrid, la más castigada del país con un 60 por ciento de los fallecidos.

La mortalidad se da “fundamentalmente en mayores de 70 años”, indicó Sierra, aunque puntualmente ha habido algunos muertos de menos de 40.

El desbordamiento es tal que algunas unidades de cuidados intensivos están teniendo que priorizar el ingreso de los pacientes con una mayor expectativa de vida. Igualmente se está recurriendo a medidas extraordinarias, como la medicalización de hoteles en Madrid, una disposición que se está preparando también en Barcelona y Andalucía.

El ejército y las autoridades madrileñas habilitarán además un hospital con 5.500 camas en el Ifema, un gigantesco pabellón de congresos.

Con este panorama, el Gobierno anunció que este sábado se distribuirá medio millón de mascarillas para sanitarios y unas 800.000 para pacientes.

La realización de pruebas también se está reforzando, para tener una idea más precisa de cuántos enfermos hay. Según el Gobierno, se han realizado ya 350.000, con un ritmo medio de 15.000 diarias en estas últimas jornadas.

Por los lados de Francia la pandemia deja 562 muertos (112 en las últimas 24 horas) y 6.172 enfermos están hospitalizados, de ellos 1.525 en reanimación, anunció el sábado el Ministerio de Salud.

En 24 horas, el número de personas hospitalizadas aumentó en 946 y el número de casos graves sometidos a reanimación en más de 220. “Estamos evolucionando rápidamente hacia una epidemia generalizada en el territorio”, subrayó la Dirección General de Salud (DGS), que llamó a “respetar estrictamente las consignas de confinamiento (y) las medidas” como el lavado de manos y el distanciamiento social.

Mientras esto sucede, en Alemania, que ha logrado una muy baja tasa de mortalidad, el gobierno de la canciller Angela Merkel prepara un plan de rescate económico de 822.000 millones de euros –el mayor en Alemania desde la posguerra– para enfrentar el impacto del nuevo coronavirus.

Para financiar las medidas extraordinarias que van desde nacionalizaciones parciales hasta garantías para créditos destinados a pagar salarios a trabajadores forzados a reducir sus jornadas laborales, el Gobierno también cederá en su aversión a endeudarse.

‘Es la más grande batalla de Europa desde la II Guerra Mundial’

La canciller alemana, Angela Merkel, habla del nuevo coronavirus como “el mayor desafío” que haya conocido Alemania desde la Segunda Guerra Mundial: “Desde la reunificación alemana, no, desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestro país que dependa tanto de nuestra solidaridad común”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, lo pone en términos de que el país “está en guerra (…) una guerra sanitaria, pero el enemigo está ahí, invisible, escurridizo”.

Y así, la mayor parte de los líderes europeos envía mensajes a sus ciudadanos mezcla de tranquilidad y de estupor por el brutal impacto del covid-19. Todo en medio de la toma de medidas desesperadas, en algunos casos, o más relajadas en otros, dependiendo de la conciencia que se tenga de algo que los analistas han dado en llamar “la tormenta perfecta”.

Porque a la lamentable pérdida de vidas humanas se suman la debilidad de la economía continental; la regular preparación de los servicios de salud públicos; el impacto del brexit, que aunque no se ha dado en forma, sí ha hecho mucho daño a las economías comunitarias, y el eco de las sucesivas crisis migratorias que ha provocado movimientos políticos internos no siempre deseados o convenientes, como el ascenso de la ultraderecha.

Y es que el coronavirus ha golpeado sin piedad a Europa, que ha puesto hasta ahora más de la mitad de los muertos que ha habido en el mundo, y la luz al final del túnel, particularmente en los casos más graves, como Italia y España, está muy lejos de verse.

Todo un nuevo lenguaje para una crisis que fue subestimada por los dirigentes europeos, como bien reconoció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien admitió que los dirigentes políticos desestimaron la magnitud del peligro que representa la pandemia, de acuerdo con una entrevista publicada el miércoles por el diario alemán Bild.

“Creo que todos los que no somos expertos inicialmente subestimamos el coronavirus”, dijo Von der Leyen al periódico. “Sin embargo, ha quedado claro que este es un virus que nos mantendrá ocupados durante mucho tiempo”, agregó. “Hemos entendido que todas estas medidas, que hace dos o tres semanas parecían drásticas y draconianas, deben tomarse ahora”, dijo la funcionaria al recordar que Europa es “en este momento el epicentro de la crisis”.

Los gobiernos de la Unión Europea (UE) han reconocido oficialmente que el bloque se dirige hacia una recesión este año, la primera desde la crisis de la deuda soberana. Inevitable, si se quiere, dadas las extremas condiciones que han tenido que imponer para evitar la propagación del virus.

“Asumiendo una extensión de la crisis de salud hasta principios de junio o más allá, la caída de la actividad económica en 2020 podría ser comparable a la contracción de 2009, el peor año de la crisis económica y financiera”, dijo la Comisión Europea el viernes.

La Comisión señaló que su suposición de referencia de hace solo una semana sobre una contracción de uno por ciento en la producción de este año es probablemente optimista.

“Desarrollos desde entonces” apuntan a una trayectoria más adversa, dice. La sombría perspectiva está en línea con las proyecciones más recientes del Banco Central Europeo. Su presidenta, Christine Lagarde, dijo a los líderes de la UE a principios de esta semana que la producción de la zona del euro se reducirá 2 por ciento este año si un bloqueo inducido por el virus en el continente dura un mes, y 5 por ciento si se mantiene durante tres meses, según dos personas familiarizadas con el asunto.

Pero los líderes de la UE no tienen más remedio que restringir la mayoría de los viajes al continente en una medida sin precedentes destinada a frenar la propagación y mitigar sus efectos. La prohibición de todos los viajes de ciudadanos extranjeros se suma a una serie de medidas restrictivas que habrían sido impensables en las democracias occidentales hace tan solo unas semanas.

Europa y el mundo en general han empezado a entender que la vida de ahora en adelante no será igual.


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